
Esta Semana Santa he viajado a Uganda con Muzungus Africa Your Way y ha sido, sin duda, una de esas experiencias que te marcan para siempre. No solo por el viaje en sí, sino por las personas que lo hacen posible. Ellos se definen como una familia… y no puede ser más cierto.
Mari y Joseba: alma del proyecto, cercanos desde el primer momento, accesibles, facilitadores y super profesionales. Más que guías, los sentimos como amigos en Uganda, acompañándonos con cariño y autenticidad en cada paso del camino.
Ben, chófer y guía, con una sonrisa infinita que se contagiaba y llenaba cada día de alegría. Fred, chófer y guía también, con ese cariño tranquilo y una sabiduría serena que está siempre deseando compartir. Patrick, que no solo nos alimentaba el estómago, sino también el alma, con sus platos preparados con mimo y corazón. Y Apolo… grande por fuera y muchísimo más grande por dentro: puro corazón.
Si tuviese que describir en una sola frase mi experiencia con la familia Muzungus, creo que sería esta: “el viaje de mi vida”. Y estoy segura de que este viaje no acaba aquí, porque Muzungus nos ha enseñado que hay muchas formas de viajar y que quienes vivimos en el “lado afortunado” del mundo, con pequeñas acciones, podemos provocar grandes cambios. La labor social que realiza Muzungus en Uganda a través de distintos proyectos en el país, es algo que merece la pena conocer y apoyar.
Nos llevamos la mochila llena de “cromos” de animales increíbles, paisajes y amaneceres maravillosos, pero sobre todo nos llevamos el corazón llenísimo de cariño, abrazos, sonrisas, alguna lagrimilla que otra, confesiones, ilusión por planes futuros y grandes compañeros de viaje.
Gracias familia Muzungus, por tanto. Uganda ya siempre será parte de nosotros gracias a vosotros.