MONICA GALLEJONES

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Viajeros

Hay viajes bonitos… y luego están los que te transforman. Este, sin duda, ha sido uno de esos que se quedan para siempre.

Hoy solo puedo sentir una profunda gratitud.

Gracias a nuestros guías, Mari y Joseba, unos grandes profesionales que desde el minuto uno han estado a nuestro lado, respondiendo rápido, solventando dudas, echando un mano con la tramitación del visado, asesorando con los vuelos, seguro de viaje, vacunaciones, etc… y que desde el minuto dos además se han convertido en verdaderos compañeros, dos más entre nosotros, gracias por hacernos vivir nuestra ilusión, por la dedicación, paciencia, por vuestro espíritu incansable y por enseñarnos a mirar más allá de lo evidente. A través de vuestro programa lleno de diversidad nos habéis permitido descubrir Uganda con otros ojos, entender su esencia, su cultura, su historia, su gente y su naturaleza de una forma auténtica y cercana …

Gracias a los miembros del equipo, Ben y Fredy, por acompañarnos y cuidarnos, envolviéndonos con su buen humor, a Patrick y Apolo, capaces de estar todo el día cocinando para ofrecernos comidas riquísimas, este safari sin ellos no habría sido tan TOP, TOP, TOP
Gracias a cada compañero de esta aventura que apostó por viajar con Muzungus como yo, por compartir no solo el camino, sino también las risas, las conversaciones infinitas, momentos de apoyo y esas situaciones improvisados que acaban siendo los más especiales. Viajar rodeada de personas así lo cambia todo. “Chatannnn”

Y qué decir de este país… Uganda es vida en estado puro. Sus paisajes te abrazan, lagos entre volcanes, extensas sabanas, bosques impenetrables, plantaciones de té…. su gente, de sonrisas y mirada noble, estremecen el corazón y dejan huella para siempre, esa naturaleza salvaje y auténtica que te recuerda constantemente lo increíble que es nuestro planeta. Como no amar a Uganda???

Nos llevamos historias que parecen irreales: emoción al pasear entre rinocerontes, encontrar hipopótamos en mitad del camino al baño, contener la respiración al ver leopardos con sus cachorros, sentir ese respeto mezclado con miedo cuando los chimpancés se hacían notar a nuestro alrededor… y, al mismo tiempo, experimentar una paz difícil de explicar en la profundidad de la mirada de los grandes gorilas, incluso culminar con la emoción de encontrar dos picozapatos, como si la naturaleza nos hubiera regalado un pequeño milagro reservado para nosotros.
Cada amanecer lleno de luz, cada atardecer infinito, cada camino recorrido… todo ha tenido algo mágico. Momentos que no se pueden capturar del todo en una foto, un video o un reel, pero que se quedan grabados para siempre en el corazón.

Me llevo mucho más que recuerdos: una nueva familia Muzungus, que me han sumado aprendizajes, emociones, nuevas conexiones y una sensación profunda de asombro y agradecimiento por todo lo vivido.