Un barco que abre caminos: la historia de Herbert y los niños del Lago Bunyonyi

Un barco que abre caminos: la historia de Herbert y los niños del Lago Bunyonyi

A veces la vida te sorprende con encuentros que parecen estar escritos en alguna parte. Así conocimos a Herbert, un hombre que dedica su vida a que decenas de niños puedan estudiar y crecer con dignidad en uno de los lugares más hermosos y, a la vez, más difíciles de Uganda: el Lago Bunyonyi.

Todo comenzó una tarde, después de visitar a los gorilas en el bosque. Mientras el grupo descansaba, Mari decidió dar un paseo. Caminó hasta un gran árbol y se sentó a su sombra. Allí, en medio de la calma del paisaje, se cruzó con un hombre que también se había detenido a descansar. Se saludaron y empezaron a hablar de la vida.

Mari le contó que trabajaba en Muzungus, una pequeña empresa española que organiza viajes a la maravillosa Uganda. Herbert, con una sonrisa tranquila, le contó que había creado un orfanato para acoger a niños sin familia y darles la oportunidad de estudiar.

En ese momento, Mari le lanzó una pregunta casi como un juego:

—“Imagina que puedes escribir una carta a los Reyes Magos, ¿qué pedirías?

Herbert no lo dudó ni un segundo. No pidió dinero, ni ordenadores, tablets, ni nada material más allá de lo básico. Respondió:

—“Pastillas de jabón, cepillos de dientes y pastas de dientes.”

Esa respuesta nos desarmó.

Un barco que abre caminos: la historia de Herbert y los niños del Lago Bunyonyi

Una coincidencia que parecía un milagro

Lo más increíble fue lo que ocurrió después. Una pareja que viajaba con nosotros en su luna de miel había llevado como recuerdo de boda unos kits con cepillos de dientes y pasta dental, encargados a un taller de personas con discapacidad en España. Les habían sobrado varios y, casi sin pensarlo, decidieron llevarlos a Uganda.

Cuando Mari escuchó a Herbert pedir exactamente eso —pastillas de jabón y cepillos de dientes y pastas de dientes—, corrió al hotel. Allí, frente a Herbert, abrió las cajas con decenas de kits. Él se emocionó tanto que las lágrimas corrieron por su rostro. Todos los que estábamos allí sentimos un nudo en la garganta. Fue como si, por un instante, los Reyes Magos realmente hubieran llegado a orillas del Lago Bunyonyi.

Ese momento fue solo el comienzo de una relación especial con Herbert.

La historia de Herbert

Herbert sabe lo que significa ser huérfano. Creció en la misma zona del Lago Bunyonyi, uno de los lagos más profundos del mundo. Su vida no fue fácil, pero un matrimonio extranjero decidió esponsorear su educación. Gracias a esa ayuda pudo estudiar Pedagogía en la universidad de Kampala.

Cuando terminó, muchos habrían optado por quedarse en la capital, pero Herbert sintió que debía devolver lo que la vida le había regalado. Así nació la Real Vine Smiles Children Foundation, un orfanato que hoy acoge a unos 60 niños y que cuenta con una pequeña escuela a la que asisten cerca de 190 niños de las comunidades alrededor del lago.

Su misión es sencilla y al mismo tiempo inmensa: dar techo, alimento y educación a niños que, de otra manera, tendrían muy pocas oportunidades. Herbert lo resume con el corazón: un niño que recibe amor tiene esperanza y un futuro por delante. Por eso vive con un lema que lo acompaña siempre: “crear un hogar donde cada niñ@ huérfan@ sienta amor”.

Un barco que abre caminos: la historia de Herbert y los niños del Lago Bunyonyi

El reto de cruzar el lago

Pero hay un obstáculo que se repite cada día. Los niños que van a la escuela tienen que cruzar el lago en frágiles cayucos de madera. Estas pequeñas embarcaciones son inestables y peligrosas, especialmente cuando sopla el viento o cae una tormenta repentina.

Muchos de estos niños no saben nadar. Cada año, el lago se cobra vidas. La tragedia ha tocado a muchas familias de la zona y, como es natural, algunos niños sienten tanto miedo que dejan de ir a la escuela. La educación, que debería ser un camino de esperanza, se convierte en un riesgo.

Un barco como símbolo de futuro

Por eso, desde Muzungus nos hemos unido al sueño de Herbert: comprar un barco seguro que permita a los niños cruzar el lago sin arriesgar su vida. Un barco que no es solo madera y motor, sino la garantía de que puedan llegar a clase, aprender, jugar y construir su futuro.

Estamos cada vez más cerca de hacerlo realidad. Gracias a las donaciones de viajeros que han pasado por Uganda, y a iniciativas solidarias como conciertos benéficos, ya se ha reunido parte del dinero. Pero todavía nos faltan 1.500 € para alcanzar la meta.

Un barco que abre caminos: la historia de Herbert y los niños del Lago Bunyonyi

¿Cómo puedes ayudar?

Herbert nunca pide dinero para sí mismo. Siempre habla de jabón, comida, ropa o material escolar. Pero esta vez sabemos que la necesidad es mayor. Y por eso pedimos tu ayuda: cada pequeño granito de arena suma.

Con tu aportación, estarás ayudando a que un niño pueda ir a la escuela sin miedo, a que el camino hacia el conocimiento sea seguro y a que el futuro de toda una comunidad tenga más esperanza.

El envío es más sencillo de lo que parece y la mejor manera de que el dinero llegue directamente, sin comisiones abusivas, es a través de Western Union.

Cómo donar paso a paso:

1. Entra en Western Union.

2. Regístrate (la primera vez solo tendrás que dar tu nombre, apellidos, email y número de teléfono).

3. Inicia sesión.

4. Selecciona Enviar dinero a Uganda.

5. Introduce el importe que quieras donar.

6. En el apartado “¿Cómo desea recibir el dinero el destinatario?”, marca Billetera Móvil MTN.

7. Elige cómo quieres pagar (tarjeta, transferencia, etc.).

8. Completa los datos del destinatario:

Nombre: Herbert

Apellido: Ensinikweri

Ciudad: Lake Bunyonyi

Email: rvschildrenfoundation@gmail.com

Proveedor de cartera: MTN Mobile Money

 Número de billetera móvil: 777781963

 Código de país: 256 (UG)

9. Finaliza el pago.

Tu ayuda llegará directamente a Herbert, sin intermediarios.

Lo que significa tu ayuda

Puede que 1.500 € no parezca una gran suma si pensamos en proyectos enormes, pero en este rincón de Uganda es la diferencia entre el miedo y la esperanza, entre el abandono y la oportunidad.

Cada euro es un remo, cada donación es un paso más hacia ese barco que abrirá caminos en el lago y en la vida de muchos niños.

Una viajera que estuvo en Uganda nos dijo una vez: “Este país está lleno de amor”. Y tenía razón. El amor está en los paisajes, en las sonrisas de los niños, en la generosidad de Herbert y, ahora, también puede estar en ti.

Gracias por acompañarnos

Gracias por dejarnos contarte esta historia. Para nosotros, Herbert no es solo un director de orfanato: es un ejemplo de cómo una sola persona puede transformar su propia historia en esperanza para los demás.

Si puedes colaborar, te lo agradecemos de corazón. Y si no, basta con que compartas esta historia para que llegue más lejos.

Porque, al final, lo que cambia el mundo son los pequeños gestos. Y hoy, tu gesto puede convertirse en un barco que abre caminos.

Sin comentarios

Los comentarios están cerrados por el momento.