No sé por qué tardé tanto en venir

No sé por qué tardé tanto en venir

No sé por qué tardé tanto en venir

Hay viajes que nacen de una conversación. Otros, de una fotografía que aparece por casualidad mientras haces scroll. Y luego están esos viajes que viven durante años en un rincón de la cabeza. Los de «algún día». Un viaje a Uganda en grupo reducido como este no se olvida fácilmente…

La verdad es que ese momento perfecto casi nunca llega por sí solo.

Hay que dar el paso.

Quizá por eso, en Muzungus, cada año recibimos mensajes de personas que nos dicen algo parecido:

«Llevo años pensando en Uganda.»

Uganda rara vez aparece entre los destinos de quien solo busca unas vacaciones. Es un país que despierta curiosidad y que, cuando empiezas a descubrirlo de verdad, cuesta dejar de imaginar.

Puede que al principio sean los gorilas.

Es normal.

Pocas experiencias en el mundo provocan una emoción comparable a caminar por un bosque impenetrable hasta encontrarte frente a una familia de gorilas de montaña en libertad.

Pero ocurre algo curioso.

Después de tantos años organizando viajes, hemos comprobado que quienes viajan con Muzungus vuelven hablando mucho menos de los gorilas de lo que imaginaban antes de partir.

Y mucho más de todo lo demás.

viaje a Uganda en grupo reducido con el equipo Muzungus en África

Mucho más que una colección de lugares

Cuando alguien nos pregunta qué va a encontrar en Uganda, podríamos responder con una lista de parques nacionales, animales extraordinarios y paisajes espectaculares.

Sería una respuesta correcta.

Pero incompleta.

Porque Uganda no se recuerda solo por los elefantes cruzando la sabana, los leones descansando bajo una acacia o la fuerza con la que el Nilo atraviesa el país.

Se recuerda por cómo te hace sentir mientras todo eso sucede.

Por el silencio que invade al grupo cuando el ranger levanta la mano y sabes que los gorilas están cerca.

La primera noche alrededor del fuego, cuando las conversaciones empiezan entre desconocidos y terminan como si llevarais años siendo amigos.

Las risas durante los trayectos en el 4×4.

Por las historias de los viajeros.

Son momentos sencillos.

Y quizá precisamente por eso permanecen tanto tiempo en la memoria.

Hace poco una viajera nos escribió después de regresar a casa.

Había esperado casi ocho años para viajar a Uganda.

Pensaba que el mejor recuerdo serían los gorilas.

Sin embargo, cuando intentó explicar cuál había sido el momento más especial del viaje, habló de una conversación alrededor del fuego en Murchison.

Terminaba su mensaje con una frase que todavía recordamos:

«No sé por qué tardé tanto en venir.»

Quizá ahí esté la verdadera magia de Uganda.

No solo en los lugares que visitas.

Sino en todo aquello que ocurre entre un lugar y otro.

viaje a Uganda en grupo reducido

El verdadero viaje ocurre entre las personas

En Muzungus creemos que viajar no consiste únicamente en cambiar de paisaje.

También consiste en cambiar la forma de mirar.

Después de tantos años viviendo en Uganda, hemos aprendido que los recuerdos más valiosos rara vez aparecen en un itinerario.

Muchas veces nacen durante una conversación improvisada con alguien del pueblo, en el saludo de unos niños al borde del camino o en esos pequeños gestos que hacen desaparecer la distancia entre dos culturas.

Esos momentos no pueden planificarse.

Pero sí se pueden favorecer.

Y esa ha sido siempre nuestra forma de entender los viajes.

Cuando Mari y Joseba llegaron por primera vez a Uganda, nunca imaginaron que aquel país acabaría convirtiéndose en su hogar. Primero aprendieron a vivir aquí. A escuchar. A comprender otra forma de entender la vida. Solo después decidieron compartir ese país con otras personas.

Quizá esa sea la mayor diferencia.

No diseñamos estos viajes desde una oficina. Los diseñamos desde el lugar donde vivimos.

Y creemos que eso cambia por completo la manera de descubrir Uganda.

Un viaje a Uganda en grupo reducido con Muzungus

Hay una pregunta que escuchamos con frecuencia cuando un viaje termina.

«¿Cómo estará Ben?»

Otras veces preguntan por Patrick.

Por Apollo.

Por Fred.

Y siempre nos hace sonreír.

Porque confirma algo que llevamos años comprobando: los viajeros llegan pensando en los lugares que van a descubrir y regresan recordando, sobre todo, a las personas con las que los compartieron.

Ben tiene una habilidad extraordinaria para encontrar fauna allí donde otros solo ven vegetación.

Patrick convierte una cena en mitad de un parque nacional en uno de esos recuerdos que permanecen mucho tiempo en la memoria.

Apollo y Fred conocen estos caminos como quien recorre el jardín de su casa y hacen que todo parezca sencillo gracias a su cercanía y experiencia.

Y luego están Mari y Joseba.

Guiando al grupo, compartiendo historias durante los trayectos y sentándose alrededor del fuego como dos viajeros más.

Porque así entendemos los viajes en Muzungus.

Sin prisas.

Sin distancias.

Con tiempo para que las conversaciones aparezcan de forma natural.

Al cabo de unas horas, las presentaciones desaparecen, las bromas empiezan a formar parte del viaje y personas que eran completas desconocidas al subir al avión terminan ocupando un lugar importante entre los recuerdos.

viaje a Uganda en grupo reducido observando gorilas de montaña en libertad

La naturaleza más salvaje… y también la más emocionante

Claro que hay momentos imposibles de explicar con palabras.

Como cuando el bosque parece contener la respiración antes del encuentro con los gorilas.

Cuando un elefante cruza lentamente delante del vehículo sin prestar atención a nuestra presencia.

O cuando el sol se esconde sobre la sabana y todo adquiere un color que ninguna fotografía consigue reproducir del todo.

Uganda tiene esa capacidad de hacernos sentir pequeños y, al mismo tiempo, profundamente conectados con la naturaleza.

No hace falta ser fotógrafo.

Ni experto en fauna.

Solo hace falta estar allí.

Mirar.

Escuchar.

Y dejar que el país marque el ritmo.

En un mundo donde casi todo sucede deprisa, Uganda sigue invitándonos a detenernos.

Y quizá por eso deja una huella tan profunda.

No sé por qué tardé tanto en venir

Un viaje que también deja huella

Hay algo que sigue emocionándonos después de tantos años.

Los mensajes que recibimos cuando los viajeros regresan a casa.

Rara vez empiezan hablando de los animales que vieron.

Empiezan recordando personas.

Hablan de Ben, de Patrick, de Apollo y de Fred y de las personas que les abrieron las puertas del Proyecto social.

De una conversación inesperada.

De un gesto de amabilidad que no esperaban encontrar.

Y entonces comprendemos que el viaje ha ido mucho más allá del itinerario.

Ese siempre ha sido nuestro deseo en Muzungus.

Que Uganda no sea un lugar por el que pasar.

Sino un país con el que crear un vínculo.

Por eso trabajamos con nuestro propio equipo local y colaboramos desde hace años con proyectos sociales que forman parte de nuestra historia.

No son experiencias preparadas para emocionar durante unos minutos.

Son relaciones construidas con el tiempo.

Y creemos que esa diferencia se nota.

viaje a Uganda en grupo reducido en el bosque impenetrable de Bwindi.

Quizá este sea tu momento

No sabemos cuándo nació tu curiosidad por Uganda.

Tal vez fue hace unas semanas.

O quizá hace años, cuando pensaste: «Algún día.»

Lo curioso de ese «algún día» es que puede acompañarnos durante mucho más tiempo del que imaginamos.

Siempre parece haber un momento mejor.

Hasta que un día entendemos que lo único que faltaba era decidirnos.

Este año hemos preparado nuestros viajes con la misma ilusión de siempre.

Como ocurre a veces, algunos viajeros han tenido que cancelar sus plazas por motivos personales y eso hace que todavía queden algunas disponibles para las salidas de julio, agosto y septiembre.

No queremos que reserves por miedo a quedarte sin sitio.

Nunca ha sido nuestra manera de entender los viajes.

Pero sí nos gustaría que, si Uganda lleva tiempo rondándote la cabeza, supieras que todavía estás a tiempo de descubrirla con nosotros.

Seguiremos haciendo lo que llevamos haciendo desde hace más de una década.

Viajar con grupos pequeños.

Sin prisas.

Compartiendo la Uganda que nos hizo quedarnos.

Los gorilas seguirán emocionando.

El Nilo seguirá recorriendo el corazón del país.

Las puestas de sol continuarán tiñendo la sabana de ese color imposible.

Todo eso seguirá ahí.

Lo que no sabemos es cuándo volverá a cruzarse Uganda en tu camino.

Quizá dentro de unos meses seas tú quien esté sentado alrededor de aquella hoguera en Murchison.

Y quizá, cuando alguien te pregunte cuál fue el mejor momento del viaje, descubras que no sabes responder con un solo lugar.

Porque hablarás de los gorilas.

Del Nilo.

De los safaris.

Este viaje a Uganda en grupo reducido deja una huella difícil de olvidar.

Pero también de las personas que viajaban contigo, del equipo Muzungus y de otras muchas que jamás habías conocido antes de llegar a Uganda.

Entonces entenderás algo que nosotros aprendimos hace mucho tiempo.

Que hay lugares que no cambian nuestra vida por lo que vemos en ellos.

La cambian por lo que despiertan dentro de nosotros.

Eso fue Uganda para nosotros.

Y eso es lo que, desde hace más de una década, intentamos compartir en cada viaje de Muzungus.

Porque, al volver a casa, hay una frase que escuchamos una y otra vez.

«No sé por qué tardé tanto en venir.»

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